¿Qué pelean los maestros de Oaxaca?

La Revista en Marcha publica el siguiente reportaje que hace un recuento sobre "el movimiento" magisterial en Oaxaca, así como sus consecuencias, aquí les muestro un extracto, si desean leer el artículo completo dar click en la liga.
“Ese punto no se trató en la mesa de negociación. Ni por el gobierno, ni por el sindicato”, fue la respuesta fría, concisa y reveladora del secretario general de gobierno, Jorge Toledo Luis, al cuestionamiento sobre la forma en que el magisterio oaxaqueño repondría los días de clase en los que realizaron su primer paro de labores, apenas en la segunda semana de iniciado el nuevo ciclo escolar.
Y es que en esa breve frase corroboró lo que hace rato sabemos. Ni al gobierno ni al magisterio le interesa la educación de la niñez y juventud oaxaqueña. Cómplices al fin, violentan año con año, mes tras mes, todas las semanas, los derechos de los niños y jóvenes, al tiempo que ponen en jaque a la sociedad. En un círculo vicioso se sostienen unos a otros.
El círculo se cierra Jicayán
¿Que propició las movilizaciones, que por tradición ocurren en el mes de mayo, se trasladaran a septiembre? El viernes 28 de agosto, se concentraron centenares de profesores de la región de la Costa con el fin de “recuperar” dos escuelas ubicadas en San Pedro Jicayán, “en poder” de la sección 59.
Al llegar a uno de los centros educativos, decenas de maestros de la 59 y padres de familia se habían atrincherado para “protegerlo”. Los manifestantes, armados con garrotes, piedras, palos y machetes, como muestran las gráficas de ese día, se encontraron con una resistencia que tenía armas de fuego.
REPORTAJE >> ¿Qué pelean los maestros?
¿Qué pelean los maestros?
Jueves, 01 de Octubre de 2009 00:00 Víctor Leonel Juan
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maestros_“Ese punto no se trató en la mesa de negociación. Ni por el gobierno, ni por el sindicato”, fue la respuesta fría, concisa y reveladora del secretario general de gobierno, Jorge Toledo Luis, al cuestionamiento sobre la forma en que el magisterio oaxaqueño repondría los días de clase en los que realizaron su primer paro de labores, apenas en la segunda semana de iniciado el nuevo ciclo escolar.Y es que en esa breve frase corroboró lo que hace rato sabemos. Ni al gobierno ni al magisterio le interesa la educación de la niñez y juventud oaxaqueña. Cómplices al fin, violentan año con año, mes tras mes, todas las semanas, los derechos de los niños y jóvenes, al tiempo que ponen en jaque a la sociedad. En un círculo vicioso se sostienen unos a otros.
Prebendas económicas, salariales, en prestaciones y bienes materiales, en posiciones, obtiene la sección 22 al término de cada movilización. Carro completo en las elecciones federales y estatales, el proceso de clientelización que tan eficientemente se entrena en maestros y normalistas, ausencia de una educación que dote de herramientas y conocimientos para el análisis crítico, lo que conlleva su manutención en el poder, son las ganancias de la clase política gobernante y el PRI.
El círculo se cierra Jicayán
¿Que propició las movilizaciones, que por tradición ocurren en el mes de mayo, se trasladaran a septiembre? El viernes 28 de agosto, se concentraron centenares de profesores de la región de la Costa con el fin de “recuperar” dos escuelas ubicadas en San Pedro Jicayán, “en poder” de la sección 59.Al llegar a uno de los centros educativos, decenas de maestros de la 59 y padres de familia se habían atrincherado para “protegerlo”. Los manifestantes, armados con garrotes, piedras, palos y machetes, como muestran las gráficas de ese día, se encontraron con una resistencia que tenía armas de fuego.
El desequilibrio numérico fue sustituido por la ventaja de las balas. Y varias de éstas impactaron entre los profesores, con un saldo de varios heridos y la muerte de Artemio Norberto Camacho Sarabia.
La reacción fue cercar el centro educativo hasta que huyeron quienes se habían pertrechado en él, entonces fue tomado por los mentores de la sección 22, quienes se dirigieron al palacio municipal, en el cual se escondía el presidente municipal priista de San Pedro Jicayán, Leonardo Silva Palacios. Éste, junto con el síndico y regidores, fueron capturados, maniatados y vejados por la multitud.
Además, el magisterio mostró entonces su capacidad de respuesta. Ya en la misma tarde de ese día, fueron bloqueados varios importantes cruceros de la capital estatal. En los dos días subsecuentes anunciaron una “jornada de movilizaciones” de por al menos tres días (1 al 3 de septiembre, que se prolongaría al 4 por asambleas seccionales), al tiempo que daban al gobierno estatal dos semanas para capturar a los culpables del asesinato y para entregar las escuelas en supuesto poder de la sección 59.
La respuesta gubernamental no pudo ser más desafortunada: “es un conflicto inter gremial en el que el gobierno estatal no tiene ingerencia”.
Varias interrogantes surgen de esta serie de acontecimiento y declaraciones. ¿No son las escuelas públicas, propiedad de la nación?, y, ¿son responsables de su manejo y control los gobiernos estatal y federal?.
¿Cómo es que pueden estar en “poder” de una sección y por qué otra tiene que “rescatarlas”? Si el gobierno es la parte patronal y el conflicto es intersindical únicamente, ¿cómo es que el objeto de las disputas son las escuelas?Las cifras del desastre educativo
Pero los enfrentamientos y movilizaciones de fines de agosto e inicios de septiembre, son sólo una página más de la historia gris que tiene Oaxaca en materia educativa de las últimas tres décadas. Si bien el desastre educativo es un problema del país, en la entidad éste se ha agudizado, como puede apreciarse en algunos indicadores:En 1990, el promedio de escolaridad de los oaxaqueños era de 4.5 grados de educación básica, en tanto que el nacional era de 6.5. En el año 2000, el promedio de escolaridad fue de 5.8, mientras el nacional se estimó en 7.7 grados.
Dos caras de la misma moneda: la 22 y la 59
En el 2006 la disputa por el poder en la sección 22, alcanzó graves niveles. Las acusaciones de corrupción, en que una y otra parte esgrimían pruebas diversas, eran la prueba de la descomposición política que había alcanzado el movimiento que en la década de los 80 surgió para luchar contra el control caciquil de Jongitud Barrios.En los 90 se convirtió en un ente corporativo, con prácticas de control caciquil y clientelar que hubiese envidiado aquél; el instrumento que hace más eficaz esta tarea es la “constancia de participación”, básica para cualquier trámite, ascenso, movilidad, permiso o prebenda, que un maestro quiera lograr en su trabajo.




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